Seda
La seda se obtiene de los llamados gusanos de seda, aunque en realidadla larva que
la produce no es un gusano, sino una oruga. En su producción se
utilizan muchas especies, aunque el más común es el Bombyx Mori .
Durante seis semanas se alimenta de hojas de morera, hasta que
repentinamente deja de comer y la oruga teje un fibroso capullo
alrededor de su cuerpo. Este capullo está formado por una continua
fibra de seda. Es entonces cuando se sumerge el capullo en agua
hirviendo. Esto es necesario hacerlo con la oruga dentro, ya que si ésta se
convierte en polilla y hace un agujero en el capullo sería más difícil de
desenredar el hilo por lo que perdería gran parte de su suavidad y por
consiguiente la calidad sería menor. Tan sólo se permite que unas pocas
orugas puedan completar su ciclo de metamorfosis y convertirse en polilla,
cuyas hembras pondrán de 300 a 400 huevos en una solo puesta para morir
posteriormente, y permitir así la continuidad de la especie y la producción
de seda.
Los gusanos de seda así como la polilla a que dan lugar están casi extinguidos de la naturaleza y prácticamente sólo se pueden ver vivos en cautividad.
La cantidad que produce cada capullo es muy pequeña, de forma que hace falta ahogar a cientos de gusanos para confeccionar una sola corbata.
Los mayores productores son China e India. Precisamente en este último país la oposición de Mahatma Gandhi a este tipo de producción, llevó al desarrollo de una máquina de hilado de seda que solo utiliza los capullos silvestres (tan escasos en la actualidad) y una vez salieron de ellos las polillas.
Aunque es mucho menos conocido también se utilizan las arañas para la
producción de un tipo de seda mucho más dura. La más conocida y rentable es la
Nephila clavipes, también llamada araña de la seda dorada (por el característico
color de la seda que produce), es un organismo que en los últimos años ha ido
adquiriendo cada vez más interés para provecho del hombre, ya que la seda que
produce es el material fibroso más resistente que se conoce (de hecho es cuatro
veces más dura que el acero en relación a su densidad), lo que ha hecho quedeterminadas empresas biotecnológicas se hayan volcado en la investigación con el fin de rentabilizar la explotación de este producto.
El individuo que interesa económicamente es la hembra que puede llegar a medir entre 23 y 40 mm, se trata de la araña más grande del planeta. El macho carece de interés para la “industria” ya que su tamaño es el de una araña normal, entre 4 y 8 mm.
Para obtener la seda de esta araña se la “ordeña”, atando o fijando sus patas a una superficie. Sin embargo, este proceso debe ser realizado en un laboratorio y la cantidad que se puede sacar de cada una es muy pequeña (unos 25 m. por araña) como para que pueda ser rentable económicamente. Además una de las dificultades que radican en la extracción de seda de las Nephilas es la imposibilidad de hacer trabajar a las arañas en masa como se hace con los gusanos de seda, ya que no son fáciles de mantener en cautividad, entre otras cosas, porque cuando se las mantiene recluidas juntas se suelen comer sus cabezas. Además tardan una semana en regenerar su hilo de seda.
Para hacerse una idea. Recientemente se ha expuesto en el Museo de Historia Natural de Nueva York una tela de seda dorada de más de tres metros de longitud, para la que hicieron falta cuatro años, 80 personas y ¡un millón de arañas!
Sin embargo empresas como Du Pont (la que desarrolló el Kevlar) o Nexia se han centrado en buscar un sistema que permita su comercialización, bien buscando modificaciones genéticas que permitan su rentabilidad o traspasando el gen de la fibroína de la araña, aprovechando el parecido entre las células productoras de la seda y las productoras de la leche de los mamíferos, a una estirpe de cabras de crecimiento rápido que ha permitido, una vez filtrada y purificada la leche ordeñada, obtener una harina formada por proteínas puras de seda.